Las ropas y los colores que escogemos para vestirnos, reproducen con mucha fidelidad la imagen de nuestro interior, o el momento que estamos pasando.

En general, las personas que optan por colores calientes y claros son extrovertidas, expansivas, modernas, inquietas y con características de la  juventud.

Aquellas que escogen los colores fríos con tonalidades oscuras revelan:

seriedad, trabajo, aplicación, compromiso, sobriedad, pero dependiendo del local (clubes, playas, etc.) pueden revelar: falta de osadía, recato, depresión, introspección, quietud y una probable tristeza o recogimiento momentáneo.

Para los gorditos los colores oscuros les servirá para hacerlos menos corpulentos.

Los delgados que los usen quedan todavía más esqueléticos.

Para estos los colores claros son ideales para esconder su biotipo.

Claro que un gordo no debe reprimir las ganas de usar un color claro.

De la misma forma, el delgado debe usar el color oscuro, si esto le place.


Evite usar muchos colores en su ropa, el exceso producirá el color crema castaño, semejante al ave (passer domesticus) vulgarmente conocido como “gorrión”.

Un buen limite es el uso de tres colores diferentes en su vestimenta, a no ser que esté con varias tonalidades del mismo color.

Puede estar seguro que la observación de los colores en su dia-a-dia hará que vea la vida de una otra manera, mejorando excepcionalmente la comprensión vibratoria de personas y ambientes.

Acuérdese que el tipo y el color de la ropa son los primeros datos a ser analizados por alguien que lo(a) observa.

Estos datos hablarán por nosotros, antes de que hayamos proferido ni una palabra.

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